| Pueblo Fantasma |
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La intervención urbana ‘Pueblo Fantasma' quiere hacer énfasis en este doble hecho al recordar los poblados solos y desprovistos de uso que quedan atrás como pueblos fantasmas. Pero también, estudiar las consecuencias socio-espaciales y de llegada (de un nuevo comienzo o de retorno).
La intervención ya ha sido instalada en cuatro ciudades de Colombia: Manizales, Armenia, Medellín y Santa Marta. En esta última, para participar como proyecto de Artista de Proceso en el 42 Salón Nacional de Artistas del Ministerio de Cultura de Colombia. El proyecto al rotar por diferentes lugares ha permitido no sólo analizar otros puntos de vista del problema del desplazamiento en Colombia y el Mundo, sino también indagar sobre aspectos formales y técnicos en la instalación de las carpas o pueblo simulado.
Las intervenciones han sido temporales (de 1 a 3 días – día y noche). Así, las diferentes ciudades amanecen con el fenómeno ante sus ojos y sólo les queda reaccionar, tal vez actuar (denuncias, registro en foto y video, voz a voz). En la noche, las viviendas se encienden con luz propia, como farolitos que titilan a lo lejos: en la noche, las personas en condición de desplazamiento también tienen vida, necesitan calor y hogar.
El barrio de invasión temporal en el imaginario de las ciudades desde la lejanía (toda la ciudad) y cercanías (barrios, negocios, medios de transporte) busca generar conciencia y dejar inquietudes. Posicionar un posible escenario o drama humano como real a partir del hecho artístico y espacial como recurso técnico (y conceptual). Las viviendas piramidales monolíticas asentadas perpendicularmente a la pendiente (y no siguiendo su verticalidad y gravedad) o flotando sobre el mar (al vaivén de las olas) evidencian el riesgo, así como el desplazamiento: "a punto de caerse! a punto de marcharse."
Al siguiente día, cuando amanece, ‘ellos’ ya se han ido. 1. Morro de Sancancio, Manizales (9 de Septiembre de 2009)
Esta fue la primera intervención de esta serie y de mi proceso artístico que marcó el rumbo para las demás. La ubicación de casitas piramidales blancas en la pendiente de una cara del Morro Sancancio de Manizales (cerro históricamente despoblado e intocable) recuerda un pueblo que quedo atrás abandonado ante el paso de la violencia e imagina uno nuevo: uno construido espontáneamente con mayor necesidad que raciocinio. El apropio de la montaña y sus difíciles condiciones topográficas resulta aún más paradójico que la solución. El análisis entonces, es de ida y vuelta: lo que queda frente a lo que aparece.
Era importante para el la instalación y posterior registro fotográfico evidenciar la relación del pueblo con su entorno natural (árboles y montaña) y lo construido (ciudad) lo que permitiría mostrar el contraste y enfatizar sobre la realidad social que afronta el país desde el desplazamiento forzado. 2. Estación del Ferrocarril, Armenia (7 de Octubre de 2009)
En Armenia se presentaron todas las obras seleccionadas para el Salón Regional de Artistas. Pueblo Fantasma era una de las obras que hacía parte de la muestra. Aquí se mostraron no sólo las fotografías y video de registro documental e interpretativo hechos durante la intervención sino que también se concertó con los curadores la instalación del pueblo dentro de la Estación (aunque por fuera de las salas de exhibición). Aquí, el pueblo se ordenó en forma de cometa o formación en movimiento que sugería su interés en acceder a un espacio techado, y a su vez, al espacio de exposición para dialogar con otras obras. La intervención fue más un caso anecdótico y de rendición de resultados que una acción que pretendiera alterar el imaginario de la gente y su cotidianidad. Digo esto a modo autocrítico ya que la obra al estar en un espacio de exhibición adquiere el carácter de obra y no de simulación de un problema social. 3. Parque Berrío, Medellín (18 de Febrero de 2010)
Este caso también puede considerarse como anecdótico al acompañar igualmente una exhibición colectiva de artistas de la región ‘Centro-Occidente’. Sin embargo, la ubicación de las carpas en relación a las esculturas de Fernando Botero en la plaza generó un diálogo (¿o rompimiento?) frente al tema del desplazamiento forzado. De este modo, alterar el paisaje y la cotidianidad de los residentes y los turistas ayudó a posicionar el tema en el imaginario de las personas. 4. Bahía de Santa Marta (24 de Noviembre de 2010)
La intervención urbanística, escultórica y paisajística ‘Pueblo Fantasma’ en la Bahía de Santa Marta simuló la invasión del territorio por un grupo de personas (familias) en condición de desplazamiento forzado. La costa simbolizaba la frontera no sólo como límite sino también como encuentro de dos o varios cuerpos; ideas; temperaturas; historias; capas; materiales; elementos; circunstancias; sentimientos; momentos; criterios; memoria; sentidos; procesos, entre otros. Las poblaciones vulnerables en condición de desplazamiento recorren largas distancias buscando un mejor mañana, un mejor sitio. En la mayoría de casos no encuentran buen recibo físico, tampoco afectivo. El mar es el borde pero también la invitación a buscar nuevos rumbos. La intervención propuso la dicotomía entre llegar o irse.
Es por ello, que las carpas se instalaron en forma de espolón como metáfora que 'roba' tierra al mar. Para las familias es su último recurso. Para los turistas, residentes y gente de paso, una sorpresa, una pregunta. Dirección artística: Santiago Escobar Jaramillo / Fotografía aérea: Wilfredo Amaya (Soaring) |
























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